23.12.09

El hermano cirial: 23 de Diciembre, San Sérvulo


San Sérvulo, Patrono de minusválidos y discapacitados, era un pobre enfermo que yacía frente a la puerta de la casa de un rico, incapaz de hacer el menor movimiento, con su cuerpo lleno de llagas. Nuestro Santo estuvo paralítico desde la primera infancia, de suerte que no podía ponerse en pie, sentarse, llevarse la mano a la boca, ni cambiar de postura. Su madre y su hermano todos los días lo llevaban al pórtico de la iglesia de San Clemente en Roma. Su paciencia, su mansedumbre y su piedad despertaban la admiración de todos. En sus dolores, alababa a Dios sin cesar; le agradecía y le pedía sufrir más todavía.

Sérvulo vivía de las limosnas que le daban las gentes. Si le sobraba algo, lo repartía entre otros menesterosos. A pesar de su miseria, consiguió ahorrar lo suficiente para comprar algunos libros de la Sagrada Escritura. Como Él no sabía leer, hacía que otros se los leyesen, y escuchaba con tanta atención, que llegó a aprenderlos de memoria.

San Gregorio Magno concluye un sermón sobre San Sérvulo, diciendo que la conducta de ese pobre mendigo enfermo es una acusación contra aquellos que, gozando de salud y fortuna, no hacen ninguna obra buena ni soportan con paciencia la menor cruz. El Santo habla de Sérvulo en un tono que revela que era muy conocido de él y de sus oyentes, y cuenta que uno de sus monjes, que asistió a la muerte del mendigo, solía referir que su cadáver despedía una suave fragancia. San Sérvulo fue un verdadero siervo de Dios, olvidado de sí mismo y solícito de la gloria del Señor, de suerte que consideraba como un premio el poder sufrir por Él. Con su constancia y fidelidad venció al mundo y superó las enfermedades corporales.

A punto de morir, rogó a los que le rodeaban que hiciesen silencio, diciéndoles que oía los conciertos de los ángeles. Murió dulcemente hacia el año 590.

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