Las Manos de un Artesano



Estas son las manos de un artesano, no son las más bonitas ni las más cuidadas, pero tienen una cosa que el resto no tenemos, el don de convertir un trozo de madera en una obra de arte.
Después de llevar treinta años observando lo que son capaces de hacer, cada día me sorprenden un poco más, cada parte que les falta a esos dedos se quedo en la historia de una cruz, de un llamador, de una parihuela, y por que no decirlo de algún armario y de una cómoda, porque aunque su vocación es trabajar para las hermandades, en los tiempos que corren hay que hacer de todo pues hay que vivir.
Gracias a ellas, aprendí a ver desde otro punto de vista este loco mundo de la Semana Santa, aprendí a observar los pasos, a fijar mi mirada en cada detalle, desde el tipo de talla hasta el más insignificante listón de una simple parihuela, si no fuese por ellas no podría tener la suerte de conocer el porque de cada cosa ni la forma en que se realizo, gracias a ellas puedo vivir el ambiente cofrade metida en un taller llenito de cofrades y vivir las tertulias que allí de improviso se forman, y todas esas vivencias se las debo a ellas, en definitiva, a las manos de mi padre.

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