6.9.10

Mosqueteros del Santísimo, una de las Hermandades más antiguas de la Provincia.

En una noche, aproximadamente hacía 1566, el Beneficiado de Beznar marchaba llevando el viático a un enfermo cuando fueron sorprendidos por los monfíes quienes atacaron a la comitiva muriendo el sacristán y un labrador, y resultando herido el propio Beneficiado y otros dos labradores, además se llevaron prisionera a la doncella del labrador muerto y robaron el Santísimo que portaba el Beneficiado en el portaviático. Ante lo sucedido, la indignada población cristiana de Beznar quiso seguir al sequito monfíe siendo persuadidos por las autoridades de su apresurada marcha. Entre la confusión apareció D. Martín Alonso de Frías, alférez de los Tercios de Flandes quien propuso crear una Hermandad de carácter semi-militar cuya principal misión era recuperar el Santísimo que había sido robado. Para ello se dirigieron al Capitán General de Granada el Marques de Mondéjar, D. Luis Hurtado de Mendonza quien les concedió 25 mosquetes y arcabuces, armas blancas y munición.



Organizada la hermandad, el primer objetivo fue la localización del campamento monfíe, tarea llevada a cabo por uno de los corredores quien dejándose apresar fue conducido al refugio de estos situado en la parte izquierda del barranco de Tablate entre dos pequeñas lagunas. Tras hablar con la doncella, llamada María de la Trinidad (actualmente la devoción a la Santísima Trinidad está bastante extendida en la población contando con una ermita y dos capillas públicas), escapó de la cueva donde estaban encerrados los cautivos cristianos para informar a la hermandad de la situación del campamento y de que el Santísimo había sido recuperado por la doncella. Tras esto, D. Martín Alonso partió hacia la cueva monfíe con 30 mosqueteros y 11 corredores para atacar por sorpresa en la oscuridad de la noche. Después de una dura lucha donde los monfiés salieron derrotados, se liberó a nueve de los veintitrés prisioneros cristianos entre lo que se encontraba María de la Trinidad, que aunque herida, logró llegar hasta el lugar donde se encontraba el Sacramento mostrándolo a los mosqueteros gritando: ¡Aquí esta nuestro Dios! ¡Aquí está el Señor! cayendo estos de rodillas y dando gracias por la victoria. El Santísimo fue conducido hasta Beznar por la doncella, quien lo entregó al Párroco mientras los mosqueteros realizaban las primeras descargas de pólvora en honor al Santísimo.



En recompensa a la victoria fueron obsequiados con coronas de flores y cintas de colores que penden de sus espaldas, dando origen al atuendo típico que lucen en la actualidad. Conocido el hecho por D. Juan de Austria constituyó la Hermandad del Santísimo Sacramento de Beznar en 1571, además de concederles una pensión vitalicia y el privilegio de escoltar a la Sagrada Forma en sus salidas procesionales, custodiando permanentemente dos de ellos el sagrario.



En la actualidad, estos privilegios perduran durante las fiestas patronales en las que escoltan al Santísimo durante las misas de los días 8 y 9 de septiembre, desfilan con sus vistosos trajes por las calles de la localidad y reciben la salida del patrón con una descarga de mosquetes. Acto seguido dos de ellos, el teniente abanderado y el sargento pica, rinde armas a San Antón arrodillándose y postrando pica y bandera ante él. Tras esto una nueva salva indica el comienzo de la procesión recorriendo las calles de Béznar y los Peloteos.



Aunque ya no se le da la relevancia que tuvo en su momento, los Mosqueteros de la Hermandad del Santísimo aún siguen conservando sus fueros propios y las graduaciones que tenían antaño, para mí es una de las tradiciones con más historia de la provincia.

En mi familia existe vinculación con ellos, pues en el taller de mi padre se ha llevado a cabo la restauración de varios mosquetes que aún conservan la maquinaria original ( de hace 5oo años) y la elaboración de algunos nuevos, además de los años que a mi Bendito padre en su etapa de director de banda, se le ocurrio firmar contrato para las fiestas de Béznar.
Jamás se me va a olvidar la sensación allí vivida, la sequedad de la garganta a consecuencia de la pólvora, las contracturas que te llevabas de recuerdo cuando terminaba esos días, porque aunque no quisieras el cuerpo te pegaba un rebote con cada descarga de los Mosqueteros y estos no paran desde el alba hasta la madrugada, nunca me olvidaré de llevar a mi hermano pegado a mis pantalones cuando apenas contaba con seis años y se le caía la corneta en algunas descargas, y todo el día día detras de los Mosqueteros pueblo para arriba, pueblo para abajo, que si a recoger al Cabo, que si a recoger al de la Bandera, que si ahora un pasacalles, y todo eso con "zumbidos" contra toda pared existente, hasta el punto de ver caer los trozos de la fachada de la iglesia negros como el carbón, ahora con el paso de los años le doy más valor a esta tradición y cuando la conoces ves las cosas desde otro punto de vista, pero en esos años me parecía una pesadilla y veía el cielo abierto si mi padre me dejaba en casa porque se me hacía interminable.

Desde aquí mandar un saludo a todos los Bezneros.

(Datos historicos recogidos del El último Reino)

No hay comentarios:

Publicidad