Hermandad de la Redención de Huelva



Esta Hermandad, nace en los albores de los años ochenta, como iniciativa de Rafael Domínguez Carrascal (Ex¬-Hermano Mayor de esta Corporación) y de Aurelio Hernández Ramblado. Estos,
junto a unos compañeros de clase, se reunían fuera de sus horas lectivas, para fundar una Cofradía. Esta bendita idea, iniciativa de los jóvenes, no pasó inadvertida entre sus padres y
abuelos, entre los que se formó un gran grupo, del que más tarde, saldría la primera Junta de Gobierno de esta Hermandad. Los mayores, viendo que la iniciativa de los pequeños iba en serio y que sus ideas empezaban a tomar cuerpo, redoblaron sus esfuerzos y fijaron el día y la hora de nuestra “primera” salida procesional. Dicha salida, se efectuó con una imagen propiedad de
l escultor onubense D. Enrique Pérez Saavedra (discípulo aventajado, del insigne imaginero
ayamontino, D. Antonio León Ortega). Esta talla, de reducidísimas dimensiones, se consigue gracias a las gestiones realizadas por Dª Ángeles Carrascal Bautista y de D. Manuel Mora Infantes (D.E.P.), ante el mencionado escultor. Por el tamaño de la imagen anteriormente reseñada, deducimos que pertenecía a una colección particular de dicho artista, destinada al culto privado. Esta “primera
salida procesional” se efectuó un Do
mingo de Resurrección, por las calles de la feligresía de Belén. Partiendo el cortejo, desde un garaje de la calle Cristo, cedido gentilmente por su propietario para tal acontecimiento. Dicha salida fue arropada por la totalidad del barrio de la Navidad y barrios aledaños, como Santa Lucia, las Colonias o el Molino de la Vega, lo que aseguró, un grandísimo número de fieles, siendo esta respuesta popular, el espaldarazo definitivo que se necesitaba, para seguir con el proyecto. Es entonces, cuando se empieza a luchar de verdad y a dar los pasos necesarios y oportunos, para conseguir el objetivo. Se comienza, con las primeras consultas y reuniones ante el Obispado de la diócesis, desde donde se nos invita con gran cariño y respeto, a través de la figura del Vicario, Rvdo. Padre D. Rosendo Álvarez Gastón, (posteriormente Obispo de Almería) a elaborar unos
estatutos por los que regirnos, para de ese modo, someterlos a aprobación. Dicho boceto
estatutario, fue realizado y entregado en palacio a finales del año ochenta.

Ya para esa fecha, contábamos con una Junta Gestora, encargada de tramitar toda la documentación pertinente, ante los organismos competentes, siendo el primer presidente de dicha gestora y posteriormente primer Hermano Mayor de la Hermandad. D. Antonio Domínguez Gómez.. Dichos estatutos, fueron aprobados en fase experimental por tres años, con fecha de 6
de julio de 1983, siendo refrendados definitivamente por el Ordinario del lugar, por decreto
episcopal, de fecha 5 de noviembre de 1986, adquiriendo el nombre de Hermandad de Gloria de Nuestra Señora de los Desamparados. Para entonces, ya poseíamos la preciosa talla de nuestra Bendita Madre de los Desamparados, obra también realizada, por D. Enrique Pérez Saavedra, siendo dicha imagen donada por su autor a la Hermandad. Cabe destacar, que antes de aprobar el obispado a la Hermandad y por consiguiente, la advocación de Nuestra Excelsa Titular, bajo el nombre de Desamparados, barajamos la advocación de Belén, descartándose esta, por coincidir con la Titular de la feligresía del mismo nombre, pero también declinamos a propuesta de nuestro
Obispado, advocaciones como, de las Aguas, del Socorro, de las Nieves, entre otras, al no tener ninguna simbología con el barrio. Apoyando por aquel entonces, la Junta de Gobierno a petición, de D. Francisco Barreda Alfonso (D.E.P.), la propuesta de éste, de llamar a Nuestra Titular, con el nombre de Nuestra Señora de los Desamparados, en homenaje a nuestro Obispo, por aquel entonces, el Excelentísimo y Reverendísimo Señor D. Rafael González Moralejo (D.E.P.) y además, por afinidad con nuestro barrio, ya que pertenecíamos a unas de las zonas más humildes de la Ciudad. Nuestro siguiente gran reto, fue labrar Capilla propia, ya que como explicábamos anteriormente, la parroquia de Belén, siempre se mantuvo al margen de este movimiento cofrade en ciernes. Aunque las relaciones Hermandad-Parroquia y viceversa, siempre fueron fluidas y de
gran respeto mutuo, así como de colaboración en la medida de lo posible, ya que numerosos miembros de la Hermandad, colaboraban con Caritas parroquial y formaban a jóvenes dando catequesis. Pero ciñéndonos a la construcción de nuestra primera casa, hay que destacar los
nombres de D. Aurelio González Fernández, de D. Rafael Domínguez Rodríguez (D.E.P.), de D. Manuel Ruiz Llamas, de D. Antonio Domínguez Gómez, de D. Luis Seguí Cabrera o de Manuel Matos Jiménez, entre otros, apoyados en todo momento en la medida de lo posible, por los jóvenes idealistas de tal movimiento cofrade. Por su condición de Hermanos fundadores y por el cariño a nuestra corporación, tuvieron que hacer de albañiles improvisados. Como recientemente ha sucedido con nuestro actual oratorio, donde otra serie de Hermanos, por su tremendo cariño a Nuestros Sagrados Titulares, han realizado, tan magnífica obra de forma totalmente altruista. Siguiendo con nuestra historia, hemos de apuntar como fecha histórica la del día 16 de julio de 1983, dicho día, se llevo a cabo la bendición de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, como podéis comprobar, una fecha netamente marinera. Tal bendición, fue celebrada por el Rvdo. Padre D. Julián López Gutiérrez de la Torre, nuestro querido D. Julián. (Actualmente, Capellán del Hospital Juan Ramón Jiménez) Que ya por entonces, ejercía como Director Espiritual de nuestra Corporación.

Para tal ocasión y como no podía ser de otra manera, la Imagen y su flamante Capilla, lucían sus mejores galas, comentándonos el Deán de la Santa Iglesia Catedral Rvdo. Padre D. Luis Pardo Gil (D.E.P.), el cual también siempre nos aconsejo y asesoró en los tramites iníciales, que
parecía estar en “un trocito de cielo” dada la belleza de María Santísima y el exorno de la Capilla. Tras bastantes años de esplendor. Esta Hermandad, entra en un profundo declive, propiciado en gran medida, por el derribo de gran parte del barrio, con la consiguiente reubicación de sus habitantes, en otros barrios de la Ciudad, que para más desdicha, estaban bastante alejados del nuestro. De estos duros y casi inaguantables momentos, la Hermandad sobrevive, gracias al esfuerzo y tenacidad de uno de sus fundadores, D. Antonio Domínguez Gómez. Este, junto a su familia, no logra enderezar el rumbo de la Hermandad; pero sí, consiguen mantenerla a flote, esta que fue una nave netamente navegable y marinera en sus orígenes, ahora por capricho del destino, se veía abocada a estar anclada en las orillas de la desesperanza. Pero como bien dice, nuestro refranero popular, no hay mal que por bien no venga. De ahí, que se nos antoje clave, el desembarco de unos jóvenes cofrades onubenses, encabezados por D. Agustín Cruzado García, (actual Hermano Mayor) de D. Pedro Jesús de la Lastra Buades, (Ex¬-Hermano Mayor) de D. Miguel Ángel Sueiro Rebollo, de D. Pedro Jesús Martínez Morales. A este grupo, más tarde se unió D. Juan Manuel Moreno Orta (actual secretario del Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva), estos jóvenes valerosos, junto con Antonio y su familia, insuflan una gran dosis de trabajo, de esfuerzo, de constancia, de tenacidad, de dedicación, de paciencia, de humildad, en definitiva, lo que la Hermandad necesitaba en esos difíciles momentos, una gran dosis de aire fresco.
Ahora ya, todos juntos, consiguen lo que parecía imposible, el reflotar esta Hermandad. Desde esos mismos momentos, empezamos a otear el horizonte con optimismo. Como primera medida, aunque dolorosa, nos planteamos un cambio de feligresía, que a todas luces, era imprescindible. Por razones obvias, reestructuramos nuestras Reglas, para iniciar el proceso de conversión de Hermandad de Gloria a Hermandad de Penitencia, pero quedando bastante definido, que siempre se respetarían nuestros orígenes fundacionales, que pasaban por tener la figura de Jesús Nazareno, asemejándose al antiguo Cristo de Saltes, Imagen de gran devoción entre los marineros de Huelva, y que tristemente desapareciera en los trágicos sucesos
de nuestra guerra civil. Según cuenta la leyenda, al Señor de Saltes, se le atribuye la defensa de Huelva, contra la peste. Tras cuatro años de ardua labor, de sacrificio y de aprendizaje colectivo, nos llegó, la enhorabuena de la aprobación de nuestras Reglas, por parte del Ordinario del lugar, Excmo. y Rvdmo. Padre D. Ignacio Noguer Carmona. Para entonces, ya estábamos anclados en el popular barrio del Huerto Paco y más concretamente en la feligresía de Cristo Sacerdote. Nuestros Estatutos fueron aprobados con fecha de 17 de febrero de 2000, convirtiéndonos de este modo, en la cofradía número veintitrés de la Semana Santa onubense.

Seguimos caminando con más ilusión y entusiasmo que nunca. Teníamos como objetivo más próximo, la bendición de Nuestros Sagrados Titulares. Tal evento se efectuó, en el Asilo de Ancianos Desamparados, a cargo del Rvdo. Padre D. José María Padilla Valencia (Ex-Director Espiritual de la Cofradía). Para tal evento, se cuentan como padrinos del Santísimo Cristo de la Redención, también llamado de Saltes, (Talla de impresionante devoción, obra del imaginero rocianero D. Elías Rodríguez Picón) con la Autoridad Portuaria de Huelva, en representación de todo el gremio de la mar y de este modo, dando fundamento a nuestros orígenes fundacionales.

Y de la Antigua y Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, María Santísima de la Amargura y San Juan Evangelista, ya que siempre la hemos visto como una Hermandad señera dentro de nuestra Semana Santa. Para María Santísima del Dulce Nombre en su Mayor Aflicción, (Obra del mismo Autor) los padrinos fueron por meritos propios, la Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva, por haber sido nuestra principal valedora desde la llegada al nuevo barrio. La Hermandad de Huelva, como la conocemos popularmente, nos da constantemente verdaderas muestras de solidaridad cristiana y de hermandad, tanto la Junta de Gobierno que presidió en su día D. Antonio Arias Suarez, como la Posterior de D. Adolfo María García Rodríguez, hermano de nuestra Corporación, y la actual de D. Dalmiro Prados Madrona, han sido capaces de aglutinar

los sentimientos de más de 16.000 personas, demostrando grandeza y señorío en las arenas del Rocío. De tal apadrinamiento, nos enorgullecemos de poder lucir en la saya de Nuestras Sagradas Titulares, María Santísima del Dulce Nombre en su Mayor Aflicción, como en la saya de Nuestra Señora de los Desamparados, la medalla de la Hermandad de Huelva; La cual, nos honramos en poder pasear por Huelva, en nuestras distintas salidas procesionales. Y de otra parte, la Congregación de Hermanas de Santa Teresa Jornet, las monjas del asilo de ancianos Desamparados, ya que su amor por los desvalidos y mayores, queda fuera de toda duda, amén de los lazos de unión que nos perpetuán de por vida.

Otro día inolvidable en la vida de nuestra Hermandad, se produce una tarde de abril de 2000, más concretamente el día 8, cuando por primera vez, realiza una salida procesional, por las calles de la feligresía, El Santísimo Cristo de la Redención, sirviendo dicha salida, como presentación

al pueblo de Huelva y al mundo cofrade en general, dicha salida, como no podía ser de otra manera, se efectuó de la Capilla de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Huelva. Hay que significar, de manera notoria, que la Hermandad, concedió, al Puerto de Huelva, la distinción de Hermano Mayor Honorario de esta Corporación, recibiendo a su vez, de manos del Presidente del Puerto de Huelva en esas fechas, D. Genaro García Arreciado, la medalla de oro del Puerto

de Huelva y el titulo de Cofradía Portuaria. Otro hecho histórico, que nos llena de satisfacción y orgullo, es que Nuestro Sagrado Titular El Santísimo Cristo de la Redención, fue la Imagen designada por el Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva, para presidir el Vía Crucis Oficial de la Semana Santa de Huelva. Acto que se efectuó el día 5 de marzo de 2001, estando el consejo presidido, en esas fechas, por D. Juan José Redondo Martín. Celebrándose dicho Vía Crucis, en la Santa Iglesia Catedral.




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